Esta noche tuve que salir huyendo de nuevo. Fue horrible.
Una hembra atlante casi logra matarnos a mí y a Arsen. Nunca vi una lucha así. Había más efectos especiales que en las películas de terror.
Mi protector me dijo su nombre y algunos datos más. Yrialda Dimmind. 210 años de experiencia como áfima. Estoy segura de que es inteligente y malvada hasta la médula. Sus ojos verdes intenso dan miedo, su mirada la la sensación de dejarte paralizada.
Su físico es impresionante, no me refiero a que sea hermosa, sino a que la ves y te impresiona. Su pelo negro, brillante y largo. Pálida, supongo que igual que casi todos los áfimos, tengo entendido que no soportan durante mucho tiempo la luz del sol. Alta, podría decir que 1’75 metros aproximadamente. Su constitución era fuerte, atlética.
Elegante, bien vestida, podría pasar por cualquier humana, aunque estoy segura de que estos no se acercarían demasiado a ella, cada poro de su piel desprende maldad. Aunque estaba seria, sus labios pintados de rojos hacía una mueca de insatisfacción cada vez que me miraba.
Su carácter era frío, calculador.
Arsen cree que es organizadora del clan de áfimos en Constanza. Alguien importante de su raza.
Capítulo siguiente:
Volviendo a Carpe
